Vampire Weekend: Una noche millennial

by • 28 octubre, 2019 • En la ciudad, Música, NoticiasComments (0)79

Entre aplausos y figuras hieráticas

Después de tantos días de retraso, te traigo una pequeña reseña de lo que vivimos la semana pasada junto Ezra Koenig, el vocalista de Vampire Weekend.

La banda neoyorkina, tardó más de una década en poder visitar nuestro país en gira solitaria. Habían venido en ocasiones anteriores a festivales. Sin embargo… nunca en una gira formal. Este año fue por fin el momento en el que se nos hizo verlos en vivo y sin un acto presionándolos para bajar del escenario.

La cita fue el 21 y 22 de octubre en el Teatro Metropólitan. Para mi sorpresa, la fecha que se jactaba de ser un sold out, terminó con una serie de revendedores fúricos afuera del recinto. Esto por la falta de posibles compradores. Hubimos más de unos cuantos que se quedaron con boletos extras. Ni ofreciéndolos literalmente regalados, los pasantes cedieron a tomarlos. Genuinamente parecía que estabamos ofertando boletos para Maná, sin ofender a los lectores.

El show

Ya resignados y con nuestro boleto extra en mano, mis amigos y yo nos dispusimos a entrar. Desde el momento en el que las luces se apagaron, supe que todos los que se habían quedado fuera, habían cometido un gran error. La primera fecha, que fue a la que yo asistí, abrieron tocando Mansard Roof. La canción prendió la audiencia en segundos, definitivamente por ser un clásico de la banda. El escenario estaba iluminado con un mundo como el de la portada de su último disco. Estéticamente era muy placentero ver ese contraste de modernidad eléctrica contra lo clásico del teatro. El brillo del escenario opacando las estatuas hieráticas y elegantes de los extremos.

Otra cosa que me sorprendió, fue la homogeneidad de la audiencia. Millennials puros. Jóvenes que en cuanto la banda dejaba de cantar, se tomában un momento para sentarse o beber un poco de sus cervezas y comentar lo que estaban viendo. El ambiente gradualmente mejoró, y la música probó la razón por la que la banda lleva tantos años manteniéndose relevantes. Los clásicos claro que nos pusieron a bailar a todos, pero fueron sus nuevas canciones y los espacios que dejaron para la improvisación que lucieron al extremo el talento de los músicos. Con canciones como Sunflower, Diplomat’s Son, y 2021. El ambiente estaba tan prendido y la banda tan inmersa, que incluso comenzaron a tomar peticiones de la audiencia. Entre éstas, estuvieron Ya Hey, Giving Up the Gun, y Walcott. En verdad fue un gran concierto y valió muchísimo la pena.

 

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