Culiacán: Cuando se elige mal a los adversarios

by • 19 octubre, 2019 • NoticiasComments (0)251

¿Quiénes son los verdaderos enemigos del Estado?

Durante más de ocho horas, Culiacán vivió un estado de pánico y violencia. Las redes sociales nos dieron la primicia con videos aterradores de las balaceras registradas en distintos puntos de la capital sinaloense. Poco a poco, las palabras «Culiacán» y «Sinaloa» se hicieron tendencia. Desde ahí, cada minuto que pasaba hacía quedar peor al Estado mexicano. La falta de una versión oficial de los hechos generó desconfianza y miedo, incluso en quienes vivimos lejos de Culiacán.

Bloqueos, autos incendiados y balaceras provocaron que la población de Culiacán tuviera que resguardarse. Horas después, trascendió que durante un patrullaje, elementos de la Sedena detuvieron a Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán. Sin embargo, y según el comunicado del gabinete de seguridad, se vieron rebasados por miembros de la delincuencia organizada. Al día siguiente, por la mañana, el presidente contradice a su Secretario de Seguridad diciendo que se trataba de un operativo planeado. Algo sí está claro: se liberó a Ovidio Guzmán para «recuperar la paz en Culiacán».

¿Qué nos deja esta liberación? ¿Qué podemos aprender de esta debacle de imagen de nuestro Gobierno? Primero, que la estrategia de seguridad de la Cuarta Transformación ha fallado. El mensaje que se envía a la delincuencia organizada está claro. Siempre y cuando provoquen caos y aterroricen a la ciudadanía, habrá impunidad. Nosotros, desprotegidos, viviremos sabiendo que a nuestro Gobierno ya se le salió de las manos. Sí, presidentes anteriores como Felipe Calderón tienen las manos llenas de sangre, pero es momento de dejar atrás esa narrativa. La responsabilidad hoy la tiene López Obrador y, por lo menos en materia de seguridad, nos ha defraudado.

Segundo, que las prioridades del Presidente no son las mismas de los mexicanos. El día de hoy no inició su conferencia de prensa hablando de Culiacán, de eso se habla cuando él manda. Después, al ser cuestionado al respecto por un reportero, antes de responder preguntó de qué periódico venía. El periodista dijo ser del periódico Reforma. El Presidente, en respuesta y con tono burlón, contestó que «claro, ese es el punto de vista de nuestros adversarios». López Obrador ha elegido mal a sus adversarios, pues prefiere atacar a un reportero y evitar una pregunta incómoda que encarar los problemas del país desde el primer minuto.

Cuando el presidente se enemista con los medios de comunicación, manda un mensaje de prioridades en desorden. Desacredita el trabajo de años que muchos periódicos y medios informativos han construido durante años, privilegia la desinformación y el maniqueísmo mediático. Los verdaderos adversarios del presidente y de México están en Sinaloa y muchos otros estados causando terror y administrando sus negocios con total impunidad. Aparte de la estrategia de seguridad, la estrategia de comunicación del presidente está en crisis y necesita una reforma total. Los problemas se seguirán invisibilizando a gusto y conveniencia de Andrés Manuel López Obrador y los mexicanos seguiremos viviendo con temor todos los días si esto no cambia.

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