Los estragos y sinsabores que dejó Game Of Thrones

by • 5 junio, 2019 • Cultura, En IdeasComments (0)241

Ya sea porque eres fan o porque nunca te llamó la atención, esto va acerca de cómo no habrá algo parecido al fenómeno generado por Game Of Thrones.

El tema va más allá de si es la mejor serie de todos los tiempos o no, si tuvo el mejor final del mundo o no, si tenía las mejores actuaciones o no, o la mejor historia o no; esto va sobre el impacto generado por toda una generación al mismo tiempo.

Yo no recuerdo en qué momento me volví fan, o en qué año la empecé a ver, o qué capítulo hizo que me enganchara por casi una década y cómo esperaba ansioso la salida de cada nueva temporada.

Tampoco tengo presente cuándo fue que esta serie afectó tanto a mi grupo de conocidos que temíamos, por aquellos que sabían de más porque ya la había leído; ni mucho menos tengo conciencia de cómo esta serie afectó tanto al mundo que ignorábamos las redes sociales para evitar toda clase de spoilers o escenas filtradas que nos pudiera arruinar la experiencia.

Justamente ese es EL sentimiento que vengo a compartirles. No ha habido ninguna representación artística, de ninguna índole, que haya generado tanta expectativa como lo hizo Game of Thrones.

Por mucho tiempo, las recomendaciones han tipificado la calidad de, básicamente, cualquier cosa. Cuando algo se considera «bueno», por curiosidad nos involucramos en ese algo para saber por qué se dice que es bueno. Y cuando algo es  muy «malo», por morbo igual intervenimos para averiguar por qué se dice que es malo.

Cualquier tipo de publicidad, buena o mala, sigue siendo publicidad. Game of Thrones provocó eso y más.

El que cada uno compartiera sus propias vivencias y/o emociones, hizo que la gente que no la había visto entrara a este universo para saber por qué había generado tanto impacto en aquellos que la seguían viendo.

Fuera del aspecto publicitario y de todo lo que provocó a nivel comercial, a los que seguíamos la serie no nos importaba otra cosa que no fuera la serie por si sola (y tal vez los libros).

Si nos preguntáramos porqué nos volvimos fieles seguidores, podría asegurar que no tendríamos la respuesta definitiva, pero todos coincidiríamos con cada una de nuestras conclusiones.

Esa es la publicidad que hizo que GoT poco a poco consiguiera más adeptos. Como serie no podría decir que es la más original del mundo, pero algo es innegable, cada capítulo no te ofrecía lo que esperabas y eso, a mi parecer, lo hacía diferente a cualquier otra serie.

Sin importar el cómo concluyó esta historia (que será tema para otro debate), no puedo negar que al final todos estuvimos ahí, después de tantos años, para cerrar un ciclo, por muy predecible que este final haya resultado.

Si eres de los que nunca quiso verla porque no le llamaba la atención, te recomiendo que te animes y la veas, todavía estás a tiempo de subirte al tren y entender las emociones, frustraciones o desilusiones que por 8 años nos provocó a muchos.

Pero si eres de los que se niega a verla porque todo mundo hablaba del tema hasta el hartazgo, no querías ser parte de toda esa borregada o crees que tienes mejores cosas que hacer, con mayor razón debes de verla, a tu tiempo, en un futuro distante (si quieres) pero es un obligado para ver de esta generación.

Game Of Thrones es una serie o te gusta mucho o te frustra mucho, pero al final, siempre seguirás viéndola, porque sabes que la sorpresa existe y que cada capítulo será una nueva emoción evocada.

Gracias a George R. R. Martin por darnos una historia que, aunque todavía no culmina hasta que salgan los libros faltantes, nos dio motivos para hablar a nivel mundial de una trama que nos ha dado muchas horas de debate entre nuestros conocidos.

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