Black Mirror: Ashley Too, buen concepto mal aplicado

by • 25 junio, 2019 • Cine y Series, Columnas, En IdeasComments (0)131

Antes que nada, no dejaré pasar el hecho de que a la mitad del último capítulo de Black Mirror («Rachel, Jack y Ashley…») sentí que estaba viendo una clara película de Disney, tipo Mini Espías o El Agente Cody Banks.

Pero eso en lo evidente, porque no hace falta decir que este capítulo ha sido el más flojo, en el aspecto de originalidad, de toda la serie de Charlie Brooker.

Así que dicho esto vamos a enfocarnos en las cosas que pudieron haber hecho mejor, o que me hubiera gustado que ahondaran más de forma independiente en el último capítulo.

La historia se puede dividir en tres factores que vamos a explicar, porque no dudo que eran buenos conceptos que fueron mal aprovechados.

Los asistentes personales como asistentes sentimentales.

Para comprender este capítulo, el espectador ya tuvo que estar familiarizado con la mayoría de los capítulos de Black Mirror, porque el tema tocado aquí ya lo habían mostrado anterirormente, esto en el enfoque de los Asistentes Personales, que mediante la IA se puede interactuar con un símil humano.

En capítulos pasados se exploró la capacidad de retener la conciencia de un humano en un chip llamada Galleta. (White Christmas – San Juanipero).

Pero el aspecto mostrado en este capítulo es el de cómo un Asistente Personal puede llegar a ser mejor acompañante que un humano.

Rachel, una de las niñas protagonistas de este capítulo, sufre la ausencia de sus padres; con su madre recién fallecida y su padre encerrado en sus proyectos laborales hacen que Rachel se refugie en la compañía de su Asistente Personal llamada Ashley Too, quién además está basada en la cantante de pop de moda, de la cual Rachel también admira mucho.

Entonces, a sabiendas de esto, habría sido interesante que Charlie Brooker hubiera explorado este tema a profundidad, el cómo se puede generar un lazo igual de grande con una IA como si fuera una persona dada las circunstancias y la poca necesidad de interacción con otro humano.

Claro que este enfoque lo hemos visto antes, como en la película Her, pero nos hubiera gustado una versión más gris y con un humor ácido de lo que Brooker nos ha tenido acostumbrados.

A pesar de todo, es un buen intento que espero se desarrolle en un capítulo a futuro.

La tecnología y el futuro de la industria musical.

No pienso debatir la decisión de elegir a Miley Cyrus como el hit de este capítulo, pero independientemente de lo poco que me gustó su actuación, otro aspecto que me hubiera gustado que se indagara más al respecto es el de cómo la tecnología podrá jugar un papel muy importante en la industria musical.

Actualmente ya existen “bandas” donde juegan con estas tecnologías, sin ir más lejos, Hatsune Miku es la idol más reconocida e influyente de todo Japón, siendo ELLA un personaje de ficción.

Todas sus presentaciones “en vivo” son de índole holográfico, y sin importar si los músicos siguen siendo humanos frente al escenario, Hatsune siempre será un holograma bailando y cantando frente a miles de personas que la idolatran.

Y el tema a debatir es justo ese, si en el futuro se necesitarán de músicos en escena para presentarse frente a su fanaticada. Como amante de la música que soy, lo más importante en un concierto siempre será ver en vivo al músico utilizar su herramienta de trabajo.

Pero yéndome a las extravagancias, las bandas más populares de la actualidad, tienen un show de luces y visuales tan sobresaliente que dejan a un lado la técnica y la dificultad de los instrumentos. Le pese a quién le pese.

Así que sería interesante ver cómo se desenvuelve una trama semejante en la mente de Brooker, en donde se hace a un lado el aspecto humano para solo aprovecharse de la imagen de un artista y quererlo explotar como si fuera un robot.

No como lo hicieron ahorita, al estilo Hannah Montana Reloaded ¬¬.

La IA y el desarrollo de las artes.

Esto tal vez no es fue tan evidente, pero déjenme explicarles cómo lo muestra el capítulo. Si están leyendo esto es porque, espero, ya hayan visto el capítulo, sino, pues chútense el siguiente spoiler que no cambiará en nada la experiencia del capítulo.

Cuando la cantante de pop Ashley está en coma inducida y su tía busca formas de sacar nuevos temas de su inconsciente, utilizan una tecnología que extrae pedazos de notas y letras que al final forman nuevos sencillos, pero el punto clave a denotar es ¿cómo podría suceder esto realmente?

Uno de los temas en la actualidad que los ingenieros en IA aún no comprenden que pueda suceder es cómo se puede desarrollar humor y artes en sistemas inteligentes.

Eso sería un tema a explorar en un siguiente capítulo de Black Mirror, en el que una IA pueda generar arte por sí sola, porque si sabemos que las artes no son más que una representación de los sentimientos, estamos hablando que un sistema inteligente ya podría reconocer y expresar sentimientos, y entender si estos comportamientos serían simulados o aprendidos.

Otro tema que ya hemos visto antes en películas como Ex Machina o en la misma A.I. de Steven Spielberg pero que quisiéramos que Charile Brooker nos cuente su versión de los hechos.

Una vez más, no trato de defender lo indefendible, pero si analisamos a profundidad este último capítulo de Black Mirror toca temas interesantes que podrían ser desarrollados más a detalle en capítulos independientes.

También es un hecho que de las últimas temporadas para acá, la originalidad se ha estado perdiendo, y con Bandersnatch, es una prueba de que quieren hacer algo diferente pero aún no saben cómo lograrlo.

Sin duda, hemos muchos quienes seguiremos siendo fans de la serie de Black Mirror a pesar de lo poco que nos ha fascinado las últimas entregas, pero la emoción de saber que saldrán nuevas temporadas, no se nos quitarán tan fácil.

 

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