The Shape of Water (La Forma del Agua), y Anfibio Man contra la guerra fría [Reseña/Crítica]

by • 15 enero, 2018 • Cine y TV, Cultura, EspecialesComments (0)703 •

Actuación: 85%

Trama: 85%

Desenlace: 85%

Fotografía: 90%

Guión: 85%

Calificación total: 86

TOTAL:

Debo de confesar que más que las películas de superhéroes, comedias románticas, o cualquier película basadas en actos bélicos; soy un leal seguidor a los trabajos de los tres mejores directores que ha dado este país al cine moderno, me refiero a Alfonso Cuarón, Alejandro Iñárritu y, por su puesto, Guillermo del Toro. Por eso, fue un mes largo de espera para que “The Shape of Water“ se estrenara por fin en nuestro país.

La historia se centra en la época de la Guerra Fría, con una mujer llamada Elisa (Sally Hawkins) que es muda debido a un accidente que tuvo cuando era apenas una bebé, esta discapacidad no le ha sido un gran obstáculo para cubrir sus necesidades más básicas; Elisa renta en un pequeño piso sobre un cine, tiene un mejor amigo publicista gay de una edad mayor a ella llamado Giles (Richard Jenkins) y trabaja en un laboratorio estadounidense con horario nocturno en el área de limpieza, dónde además tiene una compañera de trabajo llamada Zelda (Octavia Spencer) siendo una mujer de color. Elisa tiene una vida rutinaria y estable pero no deja de ser una mujer soñadora, alegre y dedicada.

La trama cobra sentido cuando en el turno de Elisa, ella y Zelda se dan cuenta de que el laboratorio recibe un estanque a lo que denominan el arma definitiva contra la Unión Soviética. Sin ahondar mucho, Elisa se da cuenta que dentro del estanque habita una criatura anfibia semejante a un humano, por lo que trata de tener algún tipo de acercamiento con “éste”. Poco a poco ella y el anfibio logran relacionarse de una extraña manera y el afecto que Elisa le toma al humanoide parece sincero a tal grado de querer liberarlo de ese laboratorio donde experimentan con él.

Crítica

Si bien, “The Shape of Water” parece ser una película más del género fantástico como lo que acostumbra hacer Del Toro, lo cierto es que es un trabajo bien pensado donde todas las variantes tienen sentido de ser; y como nos ha acostumbrado en sus trabajos pasados, toma dichos elementos mágicos y/o sobrenaturales para generar una crítica a la sociedad actual, donde el mensaje que más permea en este último trabajo es en la aberración que puede convertirse el ser humano, contextualizando mejor en un Estados Unidos en los años 50’s donde el racismo aún prevalecía, la discriminación hacia las minorías era algo muy normal y la homosexualidad desestabilizaba la idea de la familia perfecta americana.

Sin más, este film es otra muestra de la gran imaginación que tiene Del Toro para hacer cuentos para un público adulto. Aunque la trama parezca extraña, no deja de ser una historia de amor a su manera, donde sin importar las diferencias, siempre lo más importante es lo que uno encuentra en el fondo de otro ser.

En lo personal no creo que sea lo mejor que ha hecho Guillermo Del Toro en el cine, pero siempre me sorprende lo fácil que le ha sido crear historias donde todas las piezas encajan de tal forma que parezcan orgánicas y te hagan pensar si realmente esos acontecimientos pudieran suceder en la vida real. Por ahora no me queda más que recomendar este film y esperar con ansias dos cosas: o que se decida Del Toro a por fin adentrarse al mundo de los videojuegos, o a que decida hacer la película de Bioshock.

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