“La La Land” como un fanservice al cine fácil [Reseña/Crítica]

by • 3 Febrero, 2017 • Cine y TV, Columnas, Cultura, EspecialesComments (0)642

Hace algunas semanas vi un video de DayoScript en el que cuestionaba si era realmente necesario abusar del recurso del fanservice en películas o series para que el espectador apreciara más el trabajo viendo algo que ya conoce para familiarice con éste y así enfocarse más en estos guiños que al trabajo per se; como “Star Wars: Rogue One” que está plagada de referencias (fanservice) a las primeras cintas de la saga, o los couch gag de Los Simpsons que toman aspectos culturales pop del momento para ocultar que la serie ya no es ni la mitad de buena ni original de lo que era hace algunos años. Y antes de que empiecen aventar arena a la pantalla sobre lo que voy a decir de la película, quiero hacer una aclaración, Final Fantasy VII no es el mejor Final Fantasy de la historia,La La Land” sí es una buena película… pero a costa de qué.

A estas alturas ya todos han hablado de lo bien que hace “La La Land” en sus aspectos visuales, sonoros, argumentales, pero en lo personal ésta no la hace la mejor película del año ni mucho menos la más original, optaría por analizar mejor este trabajo y no dejarse llevar por lo “estético”.

La trama es básica y se centra en Mia (Emma Stone) y Sebastian (Ryan Gosling), dos soñadores residentes de Los Ángeles que luchan cada uno por conseguir sus respectivos objetivos; ella por ser una actriz reconocida en un medio y lugar tan competitivo, y él como pianista que quiere prevalecer en el jazz en una época donde este género se está extinguiendo poco a poco. Por coincidencia o, como nos gusta pensar en las historias de amor, destino, ambos se encuentran en momentos críticos de sus vidas profesionales al grado de terminar juntos para apoyarse el uno del otro. Todo esto contado episódicamente por las cuatro estaciones del año (algo que The Last of Us hizo de mejor forma). Fin…

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Su director es Damien Chazelle quién tardó diez años en concretar este filme por falta de apoyo, ya que no contaba con la credibilidad suficiente para que una productora se animara a aventarse tal volado, así que cuando Chazelle sacó “Whiplash” en el 2014 como una película mas o menos independiente, las oportunidades fueron más que certeras para finalizar este proyecto. Ahora que lo pienso “Whiplash” es una alusión a todas esas veces que le negaron la oportunidad de hacer “La La Land”, convirtiéndose en la necesidad de cumplir un sueño… y he aquí el primer cliché de la cinta; el segundo, claro está, es reutilizar al actor J.K. Simmons con el mismo papel visto en “Whiplash” como el irritante mandamás. Y así empieza mi complejo por el sin fin de clichés, guiños, referencias… fanservice, que tiene “La La Land” para llamar la atención y embobar enganchar al espectador, por ejemplo:

El musical típico al puro estilo “Vaselina”, los atardeceres en el horizonte, el músico endeudado, la mesera (en este caso barista) que quiere ser actriz, el baile de salón en las estrellas, los club de jazz de los años 50’s, la accidentada forma de conocerse de los protagonistas, la canción icónica que se oye mil veces a lo largo de toda la cinta en diferentes matices y tonalidades, la pelea de pareja que lleva al climax, la chica que deja a un dumb guy (pelmazo) por uno más guapo y detallista, la reconciliación, el tap (siglo XXI y aún se baila tap), los vestidos coloridos, la canción bajo el faro de luz, Emma y Ryan volviendo a actuar juntos después de ver la buena sinergia que tienen como pareja en “Crazy stupid love” o “Gangster Squad” (siendo éstos las segundas opciones de Chazelle después de que Miles Teller y Emma Watson claudicaran), entre muchos otros guiños que los conocedores del cine identificaron fácilmente.

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Todo esto, más que referencias clásicas, pueden ser consideradas como tributo a todas las películas románticas al puro estilo de Hollywood; yo podría resumirla como una película de Disney pero para adultos y no tanto en aquellas viejas películas de princesas donde lo más importante para la protagonista era vivir del amor con su mentado príncipe, sino como estas nuevas películas donde sobreponen los sueños, las metas, los ideales más allá de todo, más allá del amor.

Y aquí quiero resaltar lo que para mi es “La La Land” lejos de todos estos clichés que atraen a un público más simple. Si bien su concepto como película/musical lo forma en los primeros minutos, es justo a la mitad cuando me resulta brillante ver los temas que toca, como las complicaciones que existen en el mundo de la farándula (a pesar de que “Birdman” lo hace de forma más enfocada), la evolución de la música jazz a música comercial (aunque “Whiplash” explora con más sutileza ese género), y sobre todo, y lo que le da esencia a este filme, fuera de todas las buenas canciones y todas las excelentes coreografías, es el cómo cambiamos como personas y cómo somos pocos los que buscamos conseguir un sueño sacrificando todo lo demás saliéndonos de una zona de confort, un mensaje que casi nadie se atreven a llevar a cabo y donde la película aterriza su lado más meloso y colorido en algo mucho más directo y crudo, y para prueba de ello, la última escena donde nos muestra, a manera de flashback, que en este mundo sólo tenemos una sola oportunidad para llevar a cabo todo lo que deseamos fuera de todo lo que tenemos.

Eriko V.

@Eriko_Loco

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